Alimentación

 

La alimentación de nuestro perro es uno de los factores más importantes para que sus funciones vitales y su organismo se mantengan en equilibrio. Un animal con carencias nutricionales es más propenso a desarrollar enfermedades, a tener cambios de humor e incluso a ser más difícil de educar. No sólo es necesario dar una alimentación adecuada, sino proporcionar la cantidad justa a cada perro de acuerdo con su fisiología, su edad y su actividad física. Los perritos de talla pequeña maduran antes y alcanzan su tamaño adulto definitivo siendo más jóvenes, entre los 6 y los 8 meses de vida. A partir de ahí deberían abandonar la alimentación adaptada a cachorros y comenzar con la alimentación adulta. Sin embargo, los perros de talla más grande maduran más despacio y alcanzan su peso definitivo con más edad, de modo que tienen que recibir una alimentación de cachorros hasta aproximadamente el año de vida. Los perros muy grandes o gigantes deberían comenzar con la alimentación adulta cuando al cumplir 1 año y medio ó 2 años. 

Los animales mayores, al igual que los cachorros, tienen unas necesidades nutricionales específicas. Dándoles una comida especial para su edad estaremos ayudando a mantener una calidad de vida mayor durante sus últimos años. Los alimentos para perros mayores tienen niveles de proteína más bajos, reducen o eliminan ciertos minerales para no dañar los riñones y aumentan la cantidad de fibra para favorecer el tránsito intestinal y controlar el peso. En el caso de los perros mayores o senior sucede lo contrario que en los cachorros: los animales de talla grande y gigante son los que primero deben cambiar su dieta a una de perros senior, entre los 6 y los 7 años de edad. Los perros pequeños cambiarán de dieta en torno a los 8 ó 9 años de edad.

Algunos perros tienen requerimientos nutricionales distintos a los normales por sus circunstancias vitales: por ejemplo los perros de trabajo, los perros de trineo o de caza, o simplemente los perros muy activos, tienen un mayor gasto calórico que debe cubrirse con la alimentación. Pero es un error darle más cantidad de comida, hay que aportárselo en grasa, no en proteínas. Esta fórmula especial existe en alimentos específicos para alto rendimiento. Para animales con sobrepeso o con tendencia clara a engordar, también hay alimentos hipocalóricos que nos ayudan a mantenerlos en su peso ideal sin que pasen hambre. Los perros con enfermedades deben recibir una dieta específica por prescripción veterinaria, que ayude a superar los momentos críticos de una enfermedad puntual, fases postquirúrgicas o son la base para estabilizar enfermedades crónicas.

En el mercado existen diferentes gamas de calidad de alimentos, y por supuesto no son de la misma calidad los piensos que se adquieren en grandes superficies que los que prescribe un veterinario especialista en nutrición animal. Los alimentos de gama alta están fabricados exclusivamente con ingredientes de alta calidad procedentes de proveedores de alimentos para consumo humano. Utilizan carne o harinas de carne y no derivados o subproductos. En cambio, los piensos de gamas bajas no tienen las mismas garantías. No es lo mismo un alimento con proteínas procedentes de músculo magro de vaca o pollo, que un pienso cuyas proteínas vienen de garras de pollo o harina de huesos o pezuñas. Aún siendo proteínas, no son de la misma calidad biológica y no nutren al organismo igual. Además, las cantidades de alimento necesarias no son las mismas: para alimentar a nuestro perro con un pienso industrial, necesitaremos más cantidad, ya que es menos asimilable por su organismo. Con un alimento natural de gran calidad se necesita menos cantidad. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar los precios.

 

Comida casera y comida húmeda

Las sobras de la comida humana suelen ser hipercalóricas y azucaradas, por lo que no son una alimentación equilibrada y adaptada a las necesidades del animal. Los huesos pueden resultar muy perjudiciales: sus componentes no se absorben y no nutren al perro. Además, dentro del intestino se transforman en una masa dura, compacta, semejante al cemento, provocando estreñimiento, que provoca dolor al defecar y puede llegar a necesitar de intervenciones médicas o quirúrgicas.

Lo que ocurre con la comida húmeda (latas, patés y embutidos) es que no exige esfuerzo de la mandíbula para masticar. Esto favorece la enfermedad periodontal: al no arrastrar los restos de comida, aparece placa bacteriana que crea un depósito de sarro. El sarro retrae la encía y esto causa dolor e infecciones. 

 

Estudios sobre la dieta ancestral de los perros

El estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Uppsala, en Suecia, publicado en la revista Nature, apunta que los cambios en la dieta de los ancestros de los perros, los lobos, que empezaron a consumir alimentos ricos en almidón con el desarrollo de la agricultura, fueron cruciales en su domesticación hace 10.000 años. Los genes de los lobos se adaptaron cuando tuvieron que cambiar de una dieta basada en la carne, a la asimilación de alimentos con alto contenido en almidón. El almidón está presente en las plantas y representa entre el 70 y el 80 por ciento de las calorías que los humanos consumen. Los lobos incluyeron el almidón en su dieta en la misma época en que los primeros hombres comenzaron a desarrollar sus cultivos. 'La comida inició el proceso de domesticación', según explicó a Efe Erik Axelsson, autor del artículo de Nature. Tanto humanos como lobos adaptaron sus genes para poder ingerir almidón y poder sobrevivir. La preferencia por el almidón acercó a los primeros perros hacia los asentamientos humanos, un proceso que cambió incluso su comportamiento: 'Seguir el rastro hasta el poblado implicó que perdieran la timidez, dejaron de gastar energía huyendo de los humanos', apuntó Axelsson, quien asegura haber comprobado que los genes modificados por la dieta afectaron al sistema nervioso de esos animales, haciéndolos más tranquilos. Tras la adaptación al almidón, los cachorros de lobo salvaje fueron adoptados por los primeros humanos sedentarios para vigilar el poblado por la noche y protegerlos de amenazas externas, una relación con la que se forjó el papel del mejor amigo del hombre hace 10.000 años.

El cambio que ha sufrido el perro en la sociedad en los últimos 50 años ha sido muy drástico: ha pasado de ser un animal de trabajo a formar parte de la familia, generando una nueva industria a nivel mundial. La investigación sobre la nutrición animal ha avanzado mucho, y cosas que antiguamente se creían correctas ahora están obsoletas o se consideran perjudiciales. Es el ejemplo de la suplementación de calcio en los animales. Actualmente las investigaciones nos aconsejan mantener un equilibrio adecuado en la proporción calcio-fósforo. Esto es especialmente importante en los animales en crecimiento, sobre todo de razas grandes o gigantes, en los que la suplementacion con calcio sería muy perjudicial, porque favorecería la osificación temprana de los huesos largos con un cierre prematuro de las líneas de crecimiento óseo. El resultado sería una mayor angulación de las articulaciones en las extremidades, con un aumento del sufrimiento articular, y resultado final de artrosis. Por esta razón, los alimentos de crecimiento en animales de talla grande deben estar equilibrados en calcio y fósforo. Y es muy positivo que contengan protectores articulares o condroprotectores.

Existen otras líneas de investigación que apuntan hacia la conveniencia de la suplementación de las dietas animales con ácidos grasos esenciales, que ayudan a tener una piel y un pelo sanos. Esto no es un factor puramente estético, sino que se previene la aparición de dermatitis seborreica, y ayudan a una muda rápida y libre de picores.

 

El origen de los piensos no extrusionados

Hace más de 50 años, en Alemania, el fundador de Markus-Mühle® y su hijo, junto con un grupo de ecologistas y amantes de los perros (criadores, investigadores, nutricionistas, educadores, veterinarios y naturópatas de animales) se unieron para hablar de alimentación natural canina. Todos coincidían en que la alimentación juega un papel importantísimo en la salud y en la longevidad de los perros. Al no estar satisfechos con lo que ofrecía el mercado, decidieron formular un alimento lo más cercano posible al alimento original del perro. Este pienso debería llevar ingredientes naturales y de gran calidad, y el proceso de elaboración debería ser en frío para no desnaturalizar las materias primas ni sus componentes.

Así nació el pienso natural Markus-Mühle®”, sin extrusionar, natural y artesanal. De este descubrimiento surgió más tarde la marca Luposan®.

Markus-Mühle® sólo produce alimentos de primera calidad, no produce piensos de "segunda o tercera categoría".

 

 

 

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto